Nada se quedará siempre igual y bajo esa premisa, las madres deben aceptar que los hijos crecen y cambian.

Las madres saben que los hijos crecen y sin que se den cuenta dejaran de ser esos bebés que corrían por su casa, para ser unos adolescentes en busca de la independencia que todavía no pueden tener, aunque ellos suelen reclamar. Sabiendo ello, en el portal Upsocl.com han publicado un interesante artículo al respecto
Los años no han pasado en vano y has llegado a esa etapa de la vida de tu hija en la que ya no es exactamente una niña, pero tampoco es una adulta aún. Son los años llenos de contradicciones donde finalmente lograrán encontrar y definir su personalidad y su camino en la vida. Como toda etapa, es una que está llena de peculiaridades que en el futuro de harán reír, pero que hoy en día te hacen muchas veces preguntarte cómo podrías abordar a tu pequeña princesa.
A pesar de todo, sigues dando gracias al cielo, porque tienes claro que tú fuiste infinitamente peor a su edad. Es sólo que no se los diremos… aún.
1. Todos lo hacen es un argumento válido e importante
De hecho, es una razón en sí misma y si todas las chicas están usando esos zapatos que te parecen horribles, no habrá otra opción que regalárselos para su cumpleaños. De todas formas, sabes que en unos años más te pedirá que por favor elimines toda evidencia que te alguna vez los usaron.
2. Sus amigas son parte crucial de su vida
Todo debe ser consultado y meticulosamente discutido con ellas. Son como sus hermanas, y si eres honesta, te encanta que tenga a personas tan cercanas en su vida.
3. Lo mismo sucede con su teléfono
Lo ocupa para todo y muchas veces tendrás que quitárselo de encima cuando se quede dormida hablando por videochat con su mejor amiga o sacándose una nueva foto para Instagram o Snapchat. No logras entenderlo pero lo aceptas igual.
4. Son la mezcla perfecta entre una adulta y un bebé
Son demandantes a la hora de imponer y pedir su independencia, pero siguen corriendo a tus brazos cada vez que sienten miedo o angustia. Es natural, y de cierta forma de agrada poder seguir dándoles esa seguridad porque sabes que pronto se convertirán en su propia persona.
5. La puerta de su pieza es la entrada a un templo sagradoY como tal, siempre estará cerrada. Entrar, aunque sea a sacar la ropa sucia, requiere un permiso especial y una negociación de al menos 10 minutos. Aun así lo respetas, después de todo, es parte de su espacio personal.
6. Nunca tendrán suficiente ropa
Siempre existirá una nueva moda o tendencia que desesperadamente necesiten seguir. Es inevitable y en eso es probable que se parezcan a su madre. Nos declaramos culpables.
7. Es posible que pasen del amor al odio y viceversa en menos de 5 minutos
Sus pequeños cuerpos comienzan a llenarse de hormonas y sabes que muchas veces no puedes culparlas por todo lo que sientes. Es normal, además, sabes que muchas veces encontrarás mensajes de texto o pequeñas cartas diciendo “lo siento”.
Al final del día, todas las madres comprendemos que la relación con nuestras hijas adolescentes es una que está en constante desarrollo y evolución y que lo importante es siempre mantener los canales de comunicación abiertos y disponibles. Quieres que siempre sepan que pueden confiar en ti y que estarás para ellas en cada momento que te necesiten. Ser madre de una adolescente es toda una experiencia, pero vívela, porque es algo que no se volverá a repetir. Pronto llegarán los años en los que reirán de todas sus locas ocurrencias y lo mucho que cambiaron y aprendieron la una de la otra en esos años.

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