El matrimonio no es una tarea fácil, muchas veces van haber peleas que van a parecer el fin del mundo, pero en realidad no lo son.

 Aprender a pedir disculpas. Admitir los errores propios puede ser muy difícil para todos. Pero en el matrimonio, no saber cómo decir “lo siento” puede llegar a deteriorar muchísimo la relación entre ambos, ya que, en lugar de resolver los problemas juntos, gastarán todo su tiempo discutiendo quién tenía la razón.
Entender que el matrimonio es una decisión, no un logro. Si bien el matrimonio siempre será motivo de celebración, hoy en día algunas mujeres han empezado a verlo como un rito de paso en sus vidas. Bajo esa perspectiva, empezarás a ver ese lazo como un elemento a tachar en la lista de cosas por hacer, en vez de la decisión arriesgada, seria y hermosa que es.
Comprender que no todo es comodidad ni seguridad. El matrimonio proporciona numerosos momentos de tranquilidad. Sin embargo, a pesar de lo mucho que crees que conoces a tu pareja, ninguna relación es 100 por ciento segura y predecible. Todos somos imperfectos y por ende incapaces de ofrecer un comportamiento perfecto todo el tiempo. No dejes que eso arriesgue tu matrimonio y aprende a aceptarlo.
Saber que nunca reirás tanto en tu vida. La risa es, probablemente, una de las mejores partes del matrimonio. Siempre es bueno saber que siempre pueden confiar en el sentido del humor de ambos para resolver cualquier inconveniente. Sí, reír puede ser la mejor medicina si se lo permitimos.

Fuente: Primera Hora.

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