Si uno se deja llevar por su apariencia, puede fácilmente concluir que la wingback es algo así como la madre de todas las sillas. Su espaldar alto y amplio es perfecto para acurrucarse o descansar toda la parte superior del cuerpo, incluyendo la cabeza, algo que no permiten las demás.

Ese mismo espaldar se extiende hacia ambos lados en forma de alas o wings (de ahí su nombre en inglés) que hacen sentirse abrazado a quien descansa en ellas.
Esta pieza de mobiliario fue diseñada hace más de un siglo, precisamente con la función de proteger. Se le ubicaba estratégicamente en los salones para servir de defensa a las temperaturas extremas; la brisa helada que entra por la ventana o el calor elevado que emana de una chimenea.
Por su aspecto y su tamaño, es imposible que pase desapercibida en un espacio. No importa la amplitud de la habitación siempre tendrá potencial de ser ese elemento que llame la atención en la decoración.
“Tiene mucho carácter”, dice sobre esta pieza la stylist, Paola Colón.
Al ser una pieza clásica, se asocia a estilos de decoración conservadores. Sin embargo, esa vigencia es la característica que juega a su favor para ajustarse a múltiples looks. Por otro lado, muchos la ven como esa silla súper cómoda que tiene que estar en algún rincón de la casa.
Las opciones para ubicarla son muchas. Una de las más comunes es en la sala o quizás la oficina, junto a una mesa pequeña, para servir de sitio de lectura o descanso.
También puede ser colocada en la sala, pero a modo de punto focal entre otras piezas del mobiliario. En este caso, se puede revestir de un estampado que armonice con la decoración. Otra buena idea es elegir una textura diferente que la distinga -pero que no desentone- de los demás muebles, por ejemplo, piel o terciopelo.
Al ubicarla, toma en cuenta el tamaño de la recámara.
“Su escala permite jugar, y es ideal para espacios a gran escala, con techos altos o salones muy grandes. Pueden ubicarse en par, una frente a la otra, para crear un lugar para tomar café y conversar”, indica Colón.
Otro lugar donde puede puede funcionar bien es el comedor, en combinación a otras sillas más pequeñas.
Aunque la estructura de la wingchair es similar, existen muchas variedades. Unas son robustas, pero las hay también de líneas más simples. Esta característica es importante al considerar el estilo de la decoración y el área donde será colocada.
Para que luzca en armonía con el resto del mobiliario, presta también atención al color, el tipo de textil y los accesorios (cojines y otros) que utilizas como complementos.
Por Camile Roldán Soto

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