Las arteriopatías periféricas son problemas circulatorios comunes, en los que la menor irrigación sanguínea puede derivar en complicaciones que atentan contra las extremidades y que hasta podrían requerir una amputación. En los últimos 20 años, los procedimientos conocidos como revascularizaciones han disminuido la necesidad de las amputaciones en 40 %, revela un estudio de Mayo Clinic. Los resultados están entre varios estudios presentados durante la reunión anual de la Sociedad de Cirugía Vascular, en San Francisco.

En el estudio sobre la amputación, los científicos de Mayo analizaron pacientes del Proyecto Epidemiológico de Rochester, que consiste en un conjunto de expedientes médicos financiado por los Institutos Nacionales de Salud que convierte al condado de Olmsted, donde se ubica la sede de Mayo Clinic en el estado de Minnesota, en uno de los pocos lugares del mundo donde los científicos realmente pueden estudiar a una población geográfica completa para identificar tendencias de la salud. Descubrieron que el empleo de la revascularización para mejorar la circulación aumentó y que la tasa de amputaciones descendió. El estudio cubrió el período entre los años de 1990 a 2009.
“Es un estudio importante porque los pacientes con arteriopatía periférica generalmente avanzan hasta la amputación, y se debe tomar en cuenta que en Estados Unidos son 12 millones quienes padecen algún dolor en la pierna posiblemente relacionado con la afección. Además, los pacientes también pueden desarrollar dolor en reposo, gangrena y, si no se les realiza una intervención, llegar a perder la extremidad”, comenta el autor experto del trabajo, el doctor Peter Gloviczki, cirujano vascular de Mayo Clinic y presidente de la Sociedad de Cirugía Vascular. “El estudio revela que las intervenciones endovasculares, tales como la colocación de stent y globos, otras intervenciones basadas en catéteres, o la cirugía abierta para derivación sirven para reducir la tasa de amputaciones”.
Los pacientes que sienten dolor en la pierna deben informárselo a sus médicos y la gente con factores de riesgo para arteriopatía periférica, como es el caso de quienes fuman, tienen el colesterol alto, son del sexo masculino, padecen hipertensión o diabetes, deben prestar atención a las enfermedades que pueden derivar en arteriopatía periférica o complicarla, añade el médico.
“Además, los pacientes con dolor de pierna y arteriopatía periférica generalmente padecen de enfermedad cardiaca silenciosa, por lo que el paciente y el médico de cabecera deben evaluar la situación y si la afección es importante o el dolor es algo que interfiere con la calidad de vida, entonces el caso amerita una consulta con un cirujano vascular”, dice el doctor Gloviczki, quien ostenta el título de Catedrático de Cirugía “Joe M. y Ruth Roberts” en Mayo Clinic.
Otros estudios de Mayo que también se presentan durante la conferencia descubrieron lo siguiente:
Son muy pocas las muertes que ocurren en las primeras semanas después de la cirugía abierta del abdomen o de la reparación de invasión mínima mediante stent endovascular para los letales aneurismas aórticos abdominales. Los pacientes a quienes se coloca un stent permanecen internados menos tiempo en el hospital y presentan menos complicaciones; sin embargo, el procedimiento se relaciona con una tasa ligeramente mayor de muerte posterior debido a toda causa y con la necesidad de repetir el procedimiento en algún punto o con un riesgo pequeño aunque verdadero de terminar en ruptura, descubrieron los investigadores.
“La tendencia es de realizar más y más procedimientos con stent porque eso facilita las cosas para el paciente, puede hacerse en personas con mucho riesgo y son menos las complicaciones iniciales. El inconveniente es que estos pacientes deben recibir seguimiento médico durante el resto de su vida, cada seis meses o un año, debido a complicaciones secundarias, a la necesidad de alguna intervención secundaria, y hasta por la eventual ruptura del aneurisma donde se colocó el stent; de manera que este procedimiento todavía no soluciona completamente el asunto de la reparación del aneurisma”, explica el doctor Gloviczki, coautor del trabajo. “A pesar de que para muchos pacientes la reparación abierta realmente sería mejor, la reparación con stent todavía es un excelente procedimiento nuevo sobre el que los pacientes deben averiguar”. 
Los stent son un medio eficaz de tratar el abultamiento de las arterias que están detrás de las rodillas, afección conocida como aneurisma de la arteria poplítea, el segundo tipo más común de aneurisma después del aneurisma aórtico abdominal.
Los aneurismas de la arteria poplítea son peligrosos porque alrededor del 20 % conlleva graves problemas de circulación en las piernas, y además este tipo de aneurisma puede ocasionar coágulos sanguíneos que podrían derivar en una amputación, dice el doctor Gloviczki. El objetivo de reparar el aneurisma es prevenir la amputación, mejorar la circulación y ayudar con los problemas para andar, añade el médico.
“El estudio descubrió que la colocación del stent es una manera buena y eficaz de tratar el aneurisma de la arteria poplítea”, anota el doctor Gloviczki. “No en todos los pacientes claramente supera a la derivación quirúrgica, pero es especialmente útil en quienes corren alto riesgo con la cirugía abierta o con la anestesia, como es el caso de quienes han sufrido ataques cardíacos o tienen insuficiencia cardíaca o cualquier afección general que complica más la cirugía abierta”.  

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