Parece que los servicios secretos de EEUU espían, en general, a todos los norteamericanos, y no solo a sospechosos concretos.Difícilmente esta situación conduzca a la destitución constitucional de  Obama,  pero sí puede estropear la imagen de la actuar administración. La situación es en realidad extraña, por decir lo menos, para un país que se muestra celoso al extremo en materia de derechos y libertades del hombre. Como sea, el escándalo podría, hipotéticamente, amenazar a Obama con la dimisión anticipada. Algunos expertos encuentran símiles con el caso Watergate, cuando el presidente Richard Nixon, frente a la amenaza de la destitución constitucional inminente abandonó el cargo, debido a la no probada del todo implicancia en grabaciones telefónicas en la sede de los rivales políticos. En tanto, Oleg Jlestov, profesor de la Academia de la Cancillería y vicepresidente de la Asociación Nacional de derecho internacional estima que, entre estos dos escándalos existe gran diferencia: Allí se libraba la lucha por las elecciones. La campaña electoral transcurre en los marcos de la ley. Por cierto que cada uno se empeña en recurrir a un método táctico. Este es justamente el arte de la lucha. Pero existen métodos admisibles: realizar las elecciones antes, realizarlas después, cómo llevar a cabo la propaganda, en fin. Pero, organizar la grabación telefónica en el comando del adversario, ese era un atropello de la ley. Y estas son cosas absolutamente distintas. El politólogo Borís Mezhúiev, experto del portal analítico Terra America no encuentra nada del otro mundo en los problemas que se desplomaron sobre Obama: El segundo mandato de un presidente demócrata, con una mayoría republicana en el Congreso entraña siempre algunos problemas. Incluso el super exitoso Bill Clinton enfrentó la amenaza de la destitución constitucional. Y a mi juicio, en la sociedad estadounidense crece la conflictividad. La historia misma esta es un eco del 11 de septiembre. Todo esto comenzó en tiempos de Bush. Si no se logra demostrar que Obama, personalmente, está involucrado en esto (y estoy casi convencido que no se logrará demostrar), son inminentes los sinsabores para Obama, en el sentido de una prensa mala, de elecciones intermedias, más una nueva movilización de sus adversarios tradicionales pero, no seremos testigos de un segundo Watergate. El momento de si se ajusta a la legislación de EEUU es de suma importancia para entender la dirección que va a tomar el escándalo. Dmitri Labin, doctor en Derecho, profesor de la cátedra de Derecho Internacional del Instituto de Moscú de Relaciones Internacionales señalaba: Todo va a depender de si fue este un error, o sea, una violación de la norma prevista por la ley. La sociedad está interesada en que no ocurran casos como el de Boston. Los estadounidenses desean que la autoridad les garantice la seguridad. Esto está, seguramente, por encima de todo. Para el logro de este objetivo son indispensables medios especiales. De todas maneras existe un sistema que garantiza, por una parte, el efecto máximo en el logro de los objetivos de la seguridad. Y por la otra, el afianzamiento de los principios básicos de la defensa de los derechos y libertades del ser humano. Esta es, por cierto, una tarea complicada. En otras palabras, hay que pagar por la seguridad personal, aunque le parezca que esta es invaluable y, por lo mismo, no cuesta nada. Además, el precio de lo más valioso que tenemos, la vida, se expresa no en dólares o en rublos, sino en el compromiso entre la libertad personal y los intereses del Estado. 

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