Los astronautas que viajen hacia y desde Marte serían bombardeados con tanta radiación cósmica que equivaldría a que se sometieran a una tomografía computarizada completa una vez por semana durante un año, de acuerdo con un reporte de investigadores de la NASA emitido el jueves.
Esa dosis es suficiente para aumentar el riesgo de cáncer en un 3%, pero los expertos advierten que hay muchas incertidumbres sobre los efectos del entorno espacial en el cuerpo.

La NASA desea enviar una tripulación a orbitar el planeta rojo para mediados de la década de 2030. A medida que hacen sus planes para la exploración del llamado espacio profundo, los científicos están especialmente preocupados por la radiación, tanto la proveniente de los rayos cósmicos de alta energía arrojados por explosiones de supernovas distantes como de estallidos esporádicos de partículas cargadas que lanza el Sol.
El campo magnético de la Tierra ayuda a desviar mucha de esa radiación perjudicial.
Equipos privados como Inspiration Mars _Inspiración Marte, que cuenta con el respaldado del ingeniero de la NASA y ahora turista espacial Dennis Tito_ están buscando voluntarios para un vuelo a Marte.
Aunque ha habido intentos previos para medir el riesgo de radiación para los futuros viajeros a Marte, los mejores datos para los cálculos provienen de la misión Curiosity de la NASA. En el interior de la sonda marciana lanzada en 2011 había un sensor de radiación que tomó lecturas durante el viaje de ocho meses y medio al planeta hermano.
A partir de esos datos, los científicos calcularon la exposición a la radiación de un 

viajero espacial para un ``viaje rápido'' de seis meses en una nave similar blindada. 

Concluyeron que en un recorrido de ida y vuelta, el cuerpo de cada uno absorbería 

alrededor de 662 milisieverts. Esa cantidad es una parte considerable del máximo que 

muchas agencias espaciales internacionales utilizan para limitar la dosis de radiación 

acumulada en el espacio para la carrera de un astronauta, de 1.000 milisieverts. El 

umbral fijado por la NASA varía ligeramente en función de la edad y el género del 

astronauta. La dosis del viaje de ida y regreso a Marte equivale a tomarse una 

tomografía computarizada completa cada cinco o seis días, dijo el investigador 

principal Cary Zeitlin, del Southwest Research Institute (Instituto de Investigación del 

Suroeste) en Boulder, Colorado. Ese cálculo es sólo para ir y volver, por lo que no 

incluye el tiempo que un astronauta pase en la superficie marciana. Cuánta más 

exposición pudiera ser depende de la duración y de si habría un refugio disponible. El 

análisis aparecerá en la edición de la revista Science que se publica el viernes. La 

cantidad de radiación probablemente no cambie a menos que se pueda crear un 

motor de cohete capaz de acelerar los viajes interplanetarios, dijeron los 

investigadores.

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